22 de mayo de 2012

Democracia popular o "democracia" del capital


Una vez más queda demostrado que a la clase política no le interesa el bienestar de los ciudadanos, sino el bienestar de los empresarios y banqueros, verdadero poder en este país, y ante el descontento popular, y el aumento de las protestas (una media de 30 protestas diarias) aumenta también la represión, detenidos por todas partes, es delito protestar y resistirse aunque sea pacíficamente a la autoridad aunque esta te de porrazos, es más, según Rajoy tendríamos que estar agradecidos por las medidas que ha adoptado como el ataque a la educación pública y el (re)copago sanitario, y como no, la reforma laboral.

El estado de bienestar que tanto se encumbro como el mejor modelo de sociedad, esta en venta, ha entrado en una subasta, para que quien lo compre lo termine de desmantelar, el gobierno ayuda a su desmantelamiento, nos dicen que no hay dinero para mantener la sanidad ni la educación pero sobra dinero para salvar a los bancos, 10 000 millones para salvar a Bankia en una supuesta nacionalización, cuando todos sabemos que una vez superada la crisis de este banco, crisis provocada por las bravuconadas de Esperanza Aguirre con sus enemigos dentro del PP, volverá a manos privadas, el dinero de los ciudadanos sirve para que los banqueros se hagan más ricos, en España se producen una media de 300 desahucios al día y miles de personas se quedan sin casa, hay más de cinco millones de parados y más de un millón de personas que no cobran prestaciones, mientras los banqueros se retiran con pensiones millonarias, es un insulto a la inteligencia, a la dignidad del pueblo que los políticos traten de mantener el neoliberalismo a costa del pueblo.

Los ciudadanos no ejercen el poder, la voz del pueblo esta silenciada en el Congreso de los diputados, y en las calles la porra silencia o trata inútilmente de silenciar la de los indignados que cada vez son más, con mayor poder de convocatoria y con propuestas para una democracia autentica, los ciudadanos se van dando cuenta que no se trata ya de salvar el sistema sino de salvarnos del sistema, aunque el estado trate de demonizar a quienes protestan, no pueden detener la protesta, los jóvenes no buscan arena del mar bajo el pavimento como en el Mayo francés, sino que luchan por un cambio que es necesidad urgente para sobrevivencia de la especie humana, el pienso y luego existo de Descartes se ha convertido en el pienso luego estorbo.

El poder ciudadano tiene que seguir naciendo, tiene que seguir construyéndose desde la calle, desde el barrio que lo hace posible, y entender que es una lucha por y de la humanidad, que aunque el gobierno alimente el racismo y la xenofobia para desviar la atención de los problemas reales que nos afectan, los trabajadores no tiene que seguir esa linea divisoria, y comprender de verdad que en nuestra clase la obrera, la frontera, la raza, la nacionalidad sobran, porque nos une las ganas de vivir, la lucha diaria por el pan y el cansancio de un sistema explotador, de un gobierno que solo vela por los intereses del poder capitalista, cuando desde el gobierno nos dicen que los emigrantes colapsan el sistema sanitario, que por eso no tienen que tener servicio médico los “sin papeles” los trabajadores respondemos que no es la emigración el problema, que no es el ecuatoriano, colombiano, marroquí, el que colapsa el sistema, sino las malas gestiones gubernamentales, el problema es la mala distribución de la riqueza.

En el mundo surge una nueva generación de personas hastiadas por el sistema, y muchos somos orgullosamente anti sistema, y como no serlo cuando solo un puñado de personas son dueñas del 80% de la riqueza mundial, y que los trabajadores somos quienes durante toda la historia hemos trabajado para que ellos se hagan más ricos, hoy en día las cosas vuelven a tener un carácter revolucionario, el sueño del neoliberalismo ha despertado en pesadilla, la insostenibilidad del sistema es algo que ya no se puede ocultar, y la manera de negar, de retrasar el cambio es precisamente jugar con el hambre, la reforma laboral por ejemplo, deja al trabajador indefenso ante los abusos de los empresarios, pero el sistema trata de convencernos que eso es necesario si queremos trabajar, y claro con cinco millones y medio de parados, mucha gente no se lo piensa y es entendible que acepte esta nueva forma de esclavitud, esta guerra encubierta contra los trabajadores.

Los cambios solo pueden ser llevados a cabo por el pueblo, dueño de su destino, constructor de una verdadera democracia, no podemos seguir creyendo los cuentos de la partidocracia PP -PSOE, esta partidocracia tan alejada del pueblo, tan aferrada al poder, no se distingue más que en sus siglas, ya que el contenido de sus proyectos es el mismo, este sistema cae pero nosotros los trabajadores no podemos caer con él, sino ser quienes le ayudemos a caer. Construyendo un nuevo poder, un Poder Popular, es el momento de pensar no solo en nosotros sino también en el futuro de nuestros hijos, si hoy vemos a nuestros ancianos con pensiones miserables, y para colmo tienen que pagarse también las medicinas, qué esperamos entonces en el futuro? Piensa, estorba pero lucha, porque como decía, Benedetti: Lento viene el futuro/ con sus lunes y marzos/con sus puños y ojeras y propuestas/ lento y no obstante raudo/como una estrella pobre/sin nombre todavía.


Jorge Ochoa Moncada